Foto: Pixabay.com

La máscara N95 tiene filtros de carbón activado, para que ciclistas no sufran problemas cardíacos.

Alberto Mesa es un ciudadano que se transporta en su bicicleta todos los días desde su casa en el barrio Galán hasta su trabajo en la calle 26 con avenida Ciudad de Cali. Aproximadamente recorre 15 kilómetros por trayecto para llegar a cumplir sus funciones como administrador de un restaurante.

Desde hace seis meses sufre enfermedades respiratorias por culpa de los gases y el humo que expulsan los buses chimeneas y los vehículos grandes. Debido a esto, su salud se ha visto afectada, y con ello su trabajo, pues ha tenido que ir varias veces al médico para revisiones.

“Vengo presentando gripas; el aire que uno respira se siente muy pesado. El humo entró a mis pulmones y me ha causado dolores en la espalda. Uso tapabocas, pero siempre llegan grises. Todos los días debo botarlos”, aseguró Mesa, bici usuario a quien ningún esfuerzo le ha servido para evitar el aire contaminado.

Por este y otros casos, la facultad de Ingeniería Ambiental de la Universidad Manuela Beltrán tomó un grupo de 1.058 usuarios que se movilizaban por diferentes puntos de la ciudad y según Diana Garzón, ingeniera ambiental de la Universidad, son vías propensas a tener más contaminantes que perjudican a los bici usuarios que circulan por estos corredores.

“Los puntos de estudio fueron la ciclorruta avenida NQS con calle 3.ª, ciclorruta avenida NQS con calle 53, ciclorruta avenida 68 con calle 63, ciclorruta Las Américas con carrera 53 y ciclorruta avenida Ciudad de Cali con calle 26”.
En estos lugares, los vehículos generan emisiones de partículas PM10 y PM2.5, es decir, son del tamaño de una sexta parte del diámetro de un cabello, así que las partículas ingresan fácilmente al cuerpo del ciclista, produciendo contaminación en las vías respiratorias.

“Hicimos las pruebas con aerosoles que simulan el tamaño del material particulado y concluimos que, si se utiliza un tapabocas de referencia N95, este no permite el ingreso de las partículas a la nariz ni a la boca”, indicó Garzón, investigadora del estudio. Esta máscara tiene dos filtros de carbón activado que ayudan a retener las partículas y evitan que ingresen al cuerpo.
Según el estudio, el 86 por ciento de los encuestados no tienen los hábitos de usar implementos que los protejan, mientras que el 16 por ciento utilizan prendas textiles para no enfermarse.

La mayoría utilizan objetos que encuentran a la mano; pañuelos, bufandas y tapabocas comerciales, entre otros.
«Los vehículos con combustible producen monóxido de carbono, y sin saberlo los usuarios respiran material particulado que les genera asma, bronquitis, agotamiento respiratorio y taponamiento a nivel circulatorio», explica Diana Garzón, experta en medio ambiente y quien duró tres meses realizando la investigación.

Tomado de: El Tiempo

Publicaciones Similares